todas maneras, como todas las temporadas, nos encontramos siempre con una serie de equipos imprevisibles de los que no es fácil afirmar si lucharán por ganar la Liga, entrar en competición europea o sencillamente mantener la categoría. El año pasado fue el Valencia el equipo que dio la campanada en este sentido, empezando la Liga como un tiro para acabar sufriendo lo indecible por culpa de una mala planificación deportiva que se vio empeorada por la llegada de Ronald Koeman al banquillo, que llegó a protagonizar las situaciones más grotescas de la pasada temporada. Entre turbulencia y turbulencia les dio tiempo a ganar la Copa de Su Majestad el Rey. Este año parece que el equipo que más sorpresas nos puede dar es el Atlético de Madrid. Como muestra de su juego intermitente tenemos el partido de la pasada jornada frente al Villarreal, que acabó con un sorprendente empate a cuatro. Lo más curioso de todo fue cómo transcurrió el partido, en el que el Atlético de Madrid empezó ganando por cero a dos. El Villarreal se rehizo y, ante el estupor del Atlético, que no sabía por dónde le estaban cayendo los goles, y llegó a poner el partido en un cuatro a dos a su favor que parecía dejar el choque visto para sentencia. Pero fue entonces cuando el Atlético sacó su lado más brillante para, y gracias a un increíble Simao, empatar el partido y dejar al Villarreal con un susto del que no se recuperarán fácilmente. Otro equipo que me está sorprendiendo es el Villarreal. Ya desde el pitido inicial de la temporada han dejado muy claro que su objetivo esta temporada es luchar por el título, y más aún después del increíble subcampeonato logrado el año pasado, pero el caso es que su juego, increíble con el balón en los pies, sigue sembrando alguna que otra duda. Más allá del imperdonable tropezón en Copa frente al Polideportivo Ejido (conjunto de la Segunda B española), el "Submarino Amarillo" ha realizado una serie de encuentros en los que han logrado vencer gracias a la pegada de sus delanteros, pero en los que su solidez defensiva y como equipo ha estado muy lejos de lo que debe ser un serio candidato al título de Liga. Si yo fuera el entrenador del Villarreal me preocuparía en especial del ya mencionado empate frente al Atlético, además de la sufrida victoria frente al Betis en el Madrigal, los tres goles encajados frente al Aalborg (penúltimo en su Liga), la vergonzosa derrota en El Ejido (no me vale la excusa de los suplentes), el empate a cero en Montjuic (con penalti parado por Diego López), etc. Sin embargo, la solvencia ofensiva de los amarillos les permite soñar si consiguen subsanar sus carencias defensivas. Mimbres tienen, y están demostrando también su capacidad de sufrimiento.Estos dos son los equipos que más sorpresas están dando hasta el momento. Junto a ellos, en el grupo de cabeza, encontramos otros cuatro equipos. El líder de la Liga, a día de hoy, es el Valencia. Entre sus armas cuenta con el actual pichichi de la Li
ga y máximo goleador de la pasada Eurocopa, David Villa. A él suman a un joven asturiano llamado Mata que no ha parado de crecer desde que llegó a Valencia desde la cantera del Real Madrid. Hay que añadir además la resurrección de ciertos jugadores que ya estaban en la institución (Joaquín, Baraja, Fernandes, Albelda, Marchena...) y la tranquilidad que ha traído el joven Unai Emery, nuevo dueño del banquillo de Mestalla. Está siendo un conjunto sólido y, a diferencia del año pasado, parece que seguirá en la lucha hasta el final. Ah, y se me olvidaba que todavía les queda por llegar David Silva, otro "jugón". Otro equipo en discordia es el Sevilla, un equipo que ha sabido rehacerse tras las importantes bajas en su plantilla y que, una temporada más, ha sabido confiar en su excelente director deportivo para fichar con acierto y muy barato. No tienen un juego tan vistoso como otros años pero se basan en una defensa experta y segura, un centro del campo físico pero con menos toque que antaño, unas bandas que son como puñales y una delantera letal. En especial destacan las bandas, en manos de los jovencísimos Navas y Capel. Ellos y la definición arriba de Luis Fabiano, Kanouté y un recuperado Chevantón pueden permitir al Sevilla soñar con todo.Por último, el grupo de arriba lo completan los dos de siempre, el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid Club de Fútbol. Puede decirse que en este inicio de temporada los dos han tenido una trayectoria opuesta. Tras una nefasta pretemporada, una más, el Real Madrid consiguió hacerse, no sin apuras, con la Supercopa de España frente al Valencia. Tras el primer título de la temporada el equipo blanco ganó en moral y, a pesar de perder en el primer encuentro de Liga frente al Depor, comenzó a meter miedo al resto de aspirantes haciendo gala de una pegada impresionante arriba. Higuaín se hizo poco a poco con el puesto de un Raúl que sigue siendo el miembro más cuestionado de la plantilla y se convirtió, junto con el eterno Van Nistelrooy, en el líder en ataque de su equipo. El Madrid se apoyó en ellos, en la continuidad de Robben y en la pronta recuperación de su centrocampista Sneijder, el jugador con mejor tiro de larga y media distancia de todo el campeonato. Sin embargo, el juego fue decayendo, y la capacidad de pegada de sus hombres más adelantados no ha podido disimular por más tiempo una serie de carencias innobles del que se supone el mejor equipo del siglo XX. El Madrid no tiene capacidad de desborde al margen de los fuegos de artificio de Robben. Asimismo, le cuesta un mundo hacerse con el control de la pelota en el centro del campo, y los huecos que deja su defensa son, en muchas ocasiones, fatales. En la línea de atrás ha sido especialmente cuestionado Sergio Ramos, un jugador, en mi opinión, sobrevalorado, que comete demasiadas distracciones en defensa lanzándose al ataque. El problema es que hay partidos en los que no aporta ni en el aspecto defensivo ni en el ofensivo, creando así desajustes muy serios en el juego del equipo. De todas formas, el Madrid sigue sumando puntos y se muestra como un conjunto fiable desde el punto de vista de los resultados. La pregunta es saber hasta cuándo le durará a Schuster la flor.
El último equipo al que haré mención es el Barça. Hace poco escuché las palabras de un señor mayor aficionado al Madrid de toda la vida que afirmaba que, muy a su pesar, el Barça siempre había mostrado un nivel de juego superior al del Madrid. Sin embargo, el conjunto merengue acumula más títulos que el azulgrana. Pero ese no es el tema que quiero tratar. El Barça ha empezado este año un ciclo nuevo, ilusionante, de la mano de un clásico del fútbol culé: Pep Guardiola. Guardiola es un hombre de carácter, no es casualidad que sea el jugador del Barça que más veces ha sido expulsado en la historia del club. El joven técnico ha oxigenado un vestuario muy viciado dando salida a varios jugadores clásicos del club que presentaban una alarmante falta de motivación. El resultado ha llegado relativamente rápido. El Barça, titubeante en los comienzos de campeonato, ha sabido recuperar a tiempo sus credenciales y ha empezado a destapar el tarro de las esencias. Xavi ha demostrado que lo único que necesita para dar ese paso al frente que se le pedía era confianza. Se le ha dado y el catalán ha acabado superando a su maestro. Del resto qué decir. Messi crece sin parar, Eto´o ha vuelto con más hambre que nunca, la zaga ha recuperado para la causa a Márquez y Abidal y se les han unido dos chavales con ilusión, Alves y Piqué. El resto de los fichajes no han demostrado mucho, pero no ha hecho falta, ya que Pep ha hecho las veces de director técnico descubriéndonos varios jóvenes talentos de la Masía. Sólo falta que Bojan se lo crea y se una a la fiesta.
Guillermo Zarauza
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