lunes, 12 de enero de 2009

De lo que pasó el 11 de enero del 2009 en el estadio Reyno de Navarra.

Ayer se enfrentaban en el estadio Reyno de Navarra el líder de la Liga española, el Fútbol Club Barcelona, y el colista, el Club Atlético Osasuna. A pesar de la diferencia de presupuesto, calidad de las plantillas y diferencia en la tabla clasificatoria, a nadie se le pasaba por la cabeza que el partido sería un paseo militar del líder de la Liga. El Barça llegaba en una racha espectacular, y un triunfo ante Osasuna supondría batir el récord de victorias seguidas fuera de casa, hasta el momento en posesión del Real Madrid. Y el caso es que el Barça lo batió, pero el partido tuvo mucha más historia de lo que se podría suponer en un principio. El campo de Osasuna es uno de los campos que peor se le ha dado al Barça a lo largo de su historia. De hecho, de treinta visitas, el Barça ha obtenido los tres puntos en diez, ha empatado diez y ha perdido los otros diez. El motivo es, a mi parecer, bastante sencillo. El Barça es el equipo que más toca del campeonato español y probablemente del mundo. Es una filosofía que llegó con Cruyff, y consiste en monopolizar la posesión de la pelota, en hacerse el dueño del centro del campo, en marear al contrario hasta encontrar se hueco que acaba surgiendo por fuerza. El Barça, cuando juega bien, toca a toda velocidad, abre el campo hasta sus últimos huecos, hace trabajar al rival hasta la extenuación. Además, cuando no tiene la pelota, presiona muy arriba, empezando por los delanteros y acabando en la defensa, que suele estar muy adelantada. Esto le permite robar balones en posiciones muy comprometidas para el rival que, muchas veces, acaba transformándolas en gol. Con este estilo de juego, y con el calor del público, es lógico que practique su mejor fútbol en un campo amplio como el Nou Camp. Sin embargo el campo de Osasuna no se parece en nada al de los catalanes. Es un campo pequeño en el que el público está muy encima y en el que el equipo contrario suele cerrarse mucho y presentar un centro del campo muy agresivo, lo que impide practicar el fútbol de toque del Barça o lo convierte en estéril. Por eso al Barça se le ha dado siempre mal el campo de Osasuna.

Este último partido fue diferente. El centro del campo del Barça, en especial el maestro Xavi y su aprendiz Busquets, se merendaron al trivote planteado por Camacho. El Barça toco muy a su antojo y llegaba arriba con relativa facilidad por el lado de Messi y Alves y con alguna escapada de Henry por la izquierda. Messi dio el primer susto con uno de sus carrerones en el que el balón acabó en el poste. Justo cuando parecía que al descanso se iría con un empate, Messi tuvo otro arranque explosivo y, tras esquivar la patada de Puñal, se la dejó en la frontal a Eto´o, que demostró ser el digno pichichi de la Liga. La segunda parte comenzó y el Barça, por primera vez en esta temporada, apareció con una pájara que nos hizo recordar al del año pasado. Le metieron dos goles en diez minutos. El primero en un remate de cabeza en el que falló la defensa, y en especial Abidal. El siguiente fue tras un pase de la muerte de Juanfran desde la derecha que remató Pandiani anticipándose. De nuevo Abidal estuvo muy blandito. Parecía que el partido iba a morir ahí, pero de pronto el Barça sacó algo que últimamente tenía muy olvidado, el genio, la casta para remontar un partido que se había puesto muy cuesta arriba. El empate llegó tras un jugador de Alves que remató Xavi jugándose la pierna. El partido lo acabó cerrando Messi, no podía ser otro. Masoud se hizo un lío ante Alves y Messi aprovechó el regalo yéndose a la frontal y pegándole con saña al palo largo, donde a él más le gusta. Se echó el equipo a la espalda y demostró estar en el camino de los grandes.
No fue fácil para el Barça, que demostró la categoría de un equipo campeón, si bien este partido le debe servir de aviso. Se pueden hacer dos lecturas tras este partidazo. Una: el Barça también tiene debilidades, y dos: el de ayer es uno de esos partidos que ganan una liga.
Fuentes de las imágenes:

1 comentario:

José Antonio Calvo dijo...

Querido Guillermo: Todo lo que le pasa al Osasuna es dádiva, don y está de más. La razón de mi aserto es que no debería estar en primera. Su puesto en primera no es por méritos propios, sino por deméritos de los demás. En fin, que espero ver a Osasuna en el lugar que le corresponde: en segunda B (con el Zaragoza)... y que se pudran ambos dos.