lunes, 10 de noviembre de 2008

La fe hecha jugador.

Higuaín llegó al Real Madrid en el mercado de invierno del año 2006. Cuando llegó tenía 19 años recién cumplidos pero ya llevaba dos temporadas participando y goleando en el primer equipo de River Plate. Poco antes de llegar al Madrid le había metido dos goles a Boca Juniors en el superclásico de Argentina. Hacer algo así con sólo 18 años es algo que dice mucho de un jugador. Nada más aterrizar en la capital española "el Pipita" ya dejó bien claro que su edad y corta experiencia no iban a ser problema en su aventura española. En su primera temporada (media temporada, en realidad), Gonzalo marcó dos goles, ambos importantes, pero a pesar de este pobre bagaje goleador Higuaín ya había demostrado lo que era capaz de hacer. Desde el primer instante Higuaín mostró un descaro increíble, una gran capacidad de regate y de generar ocasiones, un buen disparo que en el futuro mejoraría y, sobre todo, una moral altísima, una alta confianza en sus posibilidades. Sus dos primeros goles con la camiseta blanca no destacaron por su belleza, pero dan una idea del carácter de este jugador. El primero fue el empate ante el Atlético de Madrid en el Calderón, y el segundo gol fue el de su estreno en el Bernabeu, culminando la remontada ante el Espanyol y asegurando tres puntos que, a la postre, resultarían fundamentales para ganar la Liga. En su siguiente temporada en el Madrid Higuaín no se hizo tampoco con la titularidad, pero fue un suplente muy utilizado. Ocupó todas las demarcaciones posibles en la delantera y cumó 8 goles. Uno de ellos fue el que consiguió ante Osasuna en el Reyno de Navarra en los últimos instantes y que supuso la segunda Liga consecutiva del Madrid. Una de las razones por las que "el Pipita" no contó demasiado la pasada temporada fue porque Van Nistelrooy y, sobre todo, Raúl, brillaron, lo que relegó a los demás inquilinos de la delantera a un segundo plano en el mejor de los casos. Pero este año es diferente. Van Nistelrooy comienza a notar el peso de los años y está pasando su particular calvario de lesiones. En el caso de Raúl, el delantero madrileño parece un buen actor secundario pero, hoy por hoy, el peso ofensivo y la responsabilidad goleadora de un equipo como el Madrid no pueden pasar por los pies de un jugador como él. Así las cosas, Higuaín se perfiló desde el primer instante como el jugador clave en ataque del Madrid. La respuesta de Gonzalo a esa confianza ha sido ejemplar. Sin ser titular en todos los encuentros de Liga, el argentino lleva ya un tanto por encuentro disputado. Gran culpa de esta gran estadística la tienen los cuatro goles que marcó ante el Málaga en la última jornada. Pero el caso es que Higuaín no es un goleador al uso. En este inicio de temporada, todas las acciones ofensicas del Madrid pasan por él. Cada vez que coge el balón en el borde del área se produce una acción de peligro, y es que si en algo destaca Higuaín es en su capacidad de generar ocasiones. Ya sea con pases por el centro, con entradas por la banda, regateando, al primer toque, chutando desde fuera... Los recursos de Higuaín son muchísimos. Domina casi todos los aspectos del juego y sin embargo siempre da la impresión de que le falta algo. A todo lo anterior hay que sumar una capacidad física increíble. En todos los balones divididos es el primero en llegar, y cuando entra por la banda con espacio por delante para correr hay muy pocos laterales que le puedan parar. Un jugador tan completo y tan joven da la impresión de que lo tiene todo para ser uno de los grandes, pero, como ya he dicho, le falta algo. Ese algo es la frialdad en el remate. Hay quienes dicen que eso es algo que no se aprende. Vamos, que el goleador no se hace, sino que nace. Yo tampoco creo que seo sea así del todo. Sí es cierto que hay jugadores que nunca podrán convertirse en especialistas goleadores porque su capacidad rematadora y sus movimientos en ataque son casi nulos, pero hay otros jugadores que, si bien carecen de la frialdad necesaria en el momento del remate, tienen un margen de mejora que les puede permitir convertirse en buenos goleadores. Higuaín tiene sólo 20 años y un gran margen de mejora. Sí es cierto que no brilla en el remate ni en la definición, pero ha mostrado características y detalles que hacen creer que se puede convertir en un buen goleador. De todas formas, Higuaín no será sólo un buen goleador. Gonzalo tiene mucho más. Ahora sólo falta que Maradona se deje de viejos rencores y lo lleve con su Argentina querida.
*Fuentes de las imágenes:

No hay comentarios: